🇪🇸 De la tesis que estoy realizando sobre liderazgo, hay una serie de teorías muy interesantes que identifican el tipo de liderazgo con el estilo de apego que genera el líder con sus seguidores. Fue Freüd quién comenzó a citar en sus escritos, sobre el complejo de edipo, que era el padre quién, en ciertas cuestiones, lideraba las dinámicas de afectos y pulsiones de sus hijos en la familia, y cómo en ciertos casos los líderes cumplen funciones que se asemejan a figuras paternales en las organizaciones.

Esta tesis llevó a los investigadores Popper y Mayseless a adoptar la teoría del apego de Bowlby en sus estudios sobre liderazgo. Esta teoría demostró cuáles eran los estilos de apego de los padres con sus hijos en la crianza y educación afectiva. Bowlby identificó tres estilos en función de si el padre en periodos de falta de peligro o ausencia de angustia, ejerce como base segura, y promueve la creatividad, la confianza, el aprendizaje y el crecimiento personal. Y en momentos de angustia o peligro, ejerce de refugio seguro, y ofrece protección, ánimo, apoyo y confort. Si está disponible siempre en esos dos momentos es un estilo seguro, si lo está a veces es ambivalente y si no lo está nunca es un estilo de apego evitativo.

Así los líderes replican estos estilos de apego, aprendidos de sus padres, con sus seguidores. Si el estilo de apego del líder o de una persona en un grupo es seguro, su liderazgo será más fuerte o, en el segundo caso, tendrá más posibilidades de ser propuesto como líder en ese grupo.

Varios estudios de Liderazgo en niños y adultos apoyan este razonamiento. Por ejemplo, Englund Levy, Hyson y Sroufe (2000) encontraron un asociación significativa entre el apego seguro, según lo evaluado en la infancia, y los ratings de liderazgo analizados por observadores durante un programa de campamento en un fin de semana, organizado 15 años después, cuando los participantes eran adolescentes. Del mismo modo, Scharf y Mayseless (2009) encontraron una asociación concurrente con cualidades de liderazgo social, en función de lo evaluado por profesores y un autoinforme de estilo apego seguro con sus iguales o compañeros en una muestra de adolescentes.

La asociación entre apego de seguridad y la efectividad del liderazgo ha sido también observada en estudios de adultos. En un estudio de reclutas israelíes militares, Mikulincer y Florian (1995) encontraron que jóvenes reclutas con un estilo de apego seguro (evaluado por un autoinforme gracias a un cuestionario al comienzo del servicio militar) recibieron de sus compañeros, después de cuatro meses de entrenamiento básico, calificaciones más altas de capacidades de liderazgo que las recibidas por reclutas con estilo de apego ansioso.

Así que ya saben, ante la famosa disyuntiva de que si los líderes nacen o se hacen, la ciencia demuestra que se hacen y que además, si se crían con un estilo de apego seguro, tienen un potencial mayor de liderazgo que otras personas que se crían con estilos de apego ambivalentes o evitativos.

🇺🇸🇬🇧 I am researching a thesis about leadership. There are very interesting theories that identify the style of leadership with the style of attachment that the leader generates with his followers. It was Freüd who began to cite in his writings, about the Oedipus complex, that it was the father who, in certain matters, led the dynamics of affections and drives of his children in the family, and how in certain cases leaders fulfill functions that resemble father figures in organizations.

This thesis led Popper and Mayseless to adopt the Bowlby attachment theory. This theory demonstrated what were the attachment styles of their parents with their children in the upbringing and affective education. Bowlby identified three styles depending on whether the parent in periods of absence of danger or abscence of distress, exercises as a secure base, and fosters creativity, confidence, learning and personal growth. And in times of distress or danger, he acts as a safe haven, offering protection, encouragement, support and comfort. If the parent are always available in those two moments it is a secure style, if it is sometimes ambivalent and if it is never available it is an avoidant style of attachment.

Several studies of children and adults support this reasoning. For example, Englund Levy, Hyson, and Sroufe (2000) found a significant association between secure attachment, as assessed in childhood, and leadership ratings by observers during a weekend camping program that was organized 15 years later, when the participants were adolescents. Similarly, Scharf and Mayseless (2009) found a concurrent association with social leadership qualities as assessed by teachers and self-reporting of secure attachment with peers in a sample of early adolescents.

The association between secure attachment and leadership effectiveness has also been observed in adult studies. In a study of Israeli military recruits, Mikulincer and Florian (1995) found that young recruits with a secure attachment style (assessed by a self-report through a questionnaire at the beginning of military service) received higher scores for leadership skills from their peers, after four months of basic training, than did recruits with an anxious attachment style.

So you know, in the face of the famous dilemma that if leaders are born or made, science shows that they are made and also that if they are raised with a secure attachment style they have greater leadership potential than other people who are raised with ambivalent or avoidant attachment styles.

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